jueves, 23 de febrero de 2017

T2 Trainspotting (Danny Boyle, 2017)

19:14

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Danny Boyle es un director al que le tengo bastante aprecio. Siempre intento mirar sus películas con interés porque al menos sé que me van ofrecer algo diferente a lo establecido, al menos en lo visual y en lo narrativo. De sus últimos trabajos disfruté mucho con 127 horas, y algo menos con Trance. Confieso que Steve Jobs la tengo aún pendiente.
Le tenía algo perdida la pista a su trayectoria reciente, por eso desconocía por completo que fuese a encargarse de una secuela de Trainspotting, película de culto que en su día marcó a toda una generación de jovencitos impresionables y que era todo una carta de amor al consumo de heroína.
Reconozco que yo fui uno de esos jovencitos, y aunque nunca llegué a darle a la aguja como el amigo Renton, si que me pegó fuerte y no alcanzo a recordar las veces que pude ver la película, siendo una de las primeras, y pocas, películas que llegué a comprar en VHS, porque me flipó y porque regalaban un póster. La cinta de VHS aún la tengo por ahí, el póster a saber dónde acabaría...
Historia de Abuelo Cebolleta aparte, confieso que sentía cierta curiosidad por ver esta secuela que, aparentemente adapta bastante libremente Porno, la novela de Irvine Welsh. No he leído la novela, ni creo que lo haga, pero por lo que parece y según me han comentado no es demasiado fiel a la obra de Welsh, que por cierto vuelve a hacer un cameo en esta segunda parte, interpretando el mismo papel que en la primera.
El encargado de adaptar la novela de una manera un tanto peculiar, ha sido John Hodge, colaborador habitual de Boyle, que firma un guión de lo más anodino, cuya única intención es rendir tributo a la película original de 1996, sin aportar nada nuevo a unos personajes desdibujados en una endeble trama argumental que no llega a mantener el interés del espectador en ningún momento.
Puede que el problema de T2 Trainspotting es que nos ha llegado veintiún años tarde, y obviamente ni los personajes ni los actores son ya aquellos jovencitos cuyas peripecias nos resultaban divertidas a mediados de los noventa y que ahora, ya cuarentones, nos resulten bastante patéticos. O quizá el problema radique en que estos personajes no daban para contar nada más y esta secuela resulte totalmente innecesaria.
En un primer momento resulta hasta entrañable reencontrarte con unos personajes que conociste de joven, y con los que te lo pasaste bien, y ver que no han cambiado en absoluto y mantienen la misma mentalidad que hace veinte años, pero es triste comprobar que se han quedado anclados en el pasado, es más se han quedado anclados en los fotogramas de la Trainspotting de 1996.
De hecho T2 es prácticamente un calco de la película original, con excesivos homenajes visuales y musicales, donde se nos cuenta más o menos lo mismo que entonces, y con un Boyle que ha optado por mantener prácticamente ese mismo estilo visual y narrativo tan noventero de la primera parte.
A pesar de todo lo comentado, y si bien T2 tiene algún que otro momento interesante que merece la pena destacar, para el que esto suscribe esta secuela ha supuesto toda una decepción, y eso que no tenía ningún tipo de expectativas puestas sobre la película.
En lugar de contarnos una historia más elaborada, sus responsables han optado por un reencuentro nostálgico de unos viejos amigos que se reúnen tras veintiún años sin verse, y donde seguramente se lo hayan pasado en grande recordando los buenos viejos tiempos.

1 comentarios :

  1. Creo que el problema es precisamente no tener en cuenta la obra de Welsh.

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