miércoles, 7 de octubre de 2015

La cumbre escarlata (Guillermo del Toro, 2015)

22:37

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Dani Rodríguez opina...

Entre proyecto cancelado y proyecto aplazado indefinidamente, Guillermo del Toro consigue ofrecernos una nueva película tras Pacific Rim, cambiando radicalmente de género y cambiando los robots gigantes por el terror gótico en La cumbre escarlata, arropado por un reparto encabezado por Mia Wasikowska, Tom Hiddleston, Jessica Chastain y Charlie Hunnam. La historia nos presenta a Edith Cushing, una joven aspirante a escritora e hija de un magnate de la construcción estadounidense que conoce a Thomas y Lucille Sharpe, unos aristócratas británicos venidos a menos. Este encuentro provocará un cambio drástico en su vida, especialmente cuando los fantasmas del pasado vuelvan para atormentarla... literalmente.

Del Toro vuelve a deleitarnos con su genial dirección, apoyado en una gran fotografía y un diseño artístico con la calidad a la que nos tiene acostumbrados, especialmente cuando entra en escena la mansión de los Sharpe, una casa que "sangra" y "respira". Se notan muchas influencias de clásicos del terror como la Hammer o Mario Bava, como los movimientos de cámara, las cortinillas, la música o los efectos sonoros, a lo que añade una paleta de colores vibrante y una ambientación muy sugerente, con detalles que recuerdan a sus trabajos anteriores, especialmente El espinazo del diablo. Como no podía ser menos, también encontramos esos brotes repentinos de violencia cruda propias del director, sin cortarse a la hora de mostrar escenas escabrosas y sangre a borbotones.

El cineasta mexicano ha querido rodar una historia clásica de terror gótico y fantasmas, tan clásica que se vuelve típica, tópica y muy previsible. No se sale en ningún momento del manual del género, por lo que se pueden adivinar los giros del argumento desde prácticamente el inicio de la película, sin ninguna sorpresa ni vuelta de tuerca. Ésto provoca que la historia pierda en interés y tensión, con sustos telegrafiados, recursos muy manidos y una falta alarmante de originalidad, una originalidad que no pretende pero que deja la imaginación y la creatividad únicamente en el apartado técnico, haciendo que las dos horas que dura la cinta se hagan algo largas. La cumbre escarlata es un homenaje total al terror gótico y los cuentos de fantasmas, sin salir en ningún momento del molde, por lo que si es un factor que no molesta al espectador, se encontrará con el buen hacer cinematográfico de Del Toro.

Javi Arriola opina...

Molan estos experimentos de escribir dos reseñas sobre el mismo tema, en este caso sobre La cumbre escarlata, la última película de nuestro adorado Guillermo del Toro.
Sin haber leído la reseña de mi compañero Dani, ahí van mis impresiones...
Reconozco que no tenía ni idea de que esta película se estrenaba ya mismo, mis compañeros pueden atestiguar que no me sonaba para nada La cumbre escarlata, Crimson Peak en el original.
Tampoco es que le haya favorecido la escasa campaña de promoción, por lo que el hype estaba bajo mínimos.

Pero centrándonos en la cinta de Del Toro, y sin saber nada sobre el argumento, sin haber visto trailers o haber leído nada sobre el elenco, etc., me acerqué al preestreno que organizaron los amigos de Sensacine con total desconocimiento. Mi sorpresa fue mayúscula al ver el póster de la película y ya conocer por fin al trío de actores protagonistas, nada más y nada menos que Tom Hiddleston o el amigo Loki, la simpática Mia Wasikowska o la Alicia burtoniana y Jessica Chastain, una de las actrices del momento, que últimamente está que no para y haciéndolo genial en cada nueva interpretación (excepto en Interstellar, claro).
Los tres actores, como era de esperar, están geniales y parece que hayan nacido para interpretar a personajes de época victoriana, pero sin duda la que más brilla es la pelirroja (aquí morena) Jessica Chastain. Completan el reparto nombres como Charlie Hunnam o Burn Gorman, con los que Del Toro ya trabajara en Pacific Rim.

Del Toro nos presenta un tétrico y gótico cuento victoriano donde, por supuesto, no han de faltar una casa embrujada y fantasmas a troche y moche, que hará las delicias de los aficionados al género de terror más tradicional y a los fans de las películas de la productora inglesa Hammer.
Todo en La cumbre escarlata es perfecto: la ambientación, la dirección artística, la atmósfera, los actores, la puesta en escena, la fotografía, los efectos especiales, pero... algo falla, y es que al terminar la película, uno tiene la sensación que lo que Del Toro nos ha querido contar ya lo hemos visto en más de una ocasión y la historia, que contiene un quizás demasiado previsible giro final, se nos antoja de lo más trillado, a lo que no ayuda el, en mi opinión, excesivo metraje de la cinta.

A pesar de todo, da gusto reencontrarse con un director como Del Toro, poseedor de un talento y un universo visual arrebatadores, que con cada nuevo trabajo nos demuestra todo el amor que profesa por el cine de género de terror y fantástico.
Como el director mejicano nos cae fenomenal y tiene pinta de ser un gran tipo, reconocemos la valentía de llevar un proyecto de estas características a la gran pantalla, con el esfuerzo que eso conlleva, y le damos el aprobado alto a una película que de habernos pillado de críos nos hubiese puesto el corazón en un puño y sin duda hubiese marcado un antes y un después en el cine de terror victoriano.
Solo por el recadito que el director deja caer a los productores en uno de los diálogos de su actriz protagonista, al hablar sobre una hipotética historia de amor en el relato que está escribiendo, ya merece la pena echarle un vistazo a La cumbre escarlata.

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