viernes, 16 de octubre de 2015

Crónica de Sitges 2015. Día 3. 11 de Octubre

20:43

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Como esto de elegir películas en Sitges es a veces como una lotería, suele pasar que tengas alguna que otra elección desacertadas. Tras el buen sabor de boca de los dos primeros días, llegamos al Domingo donde vimos cinco películas, y no todas ellas nos dejaron satisfechos:



INNER DEMON (Ursula Dabrowsky, 2014)
Pudiendo elegir entre la última de Charlie Kauffman y esta película de psicópatas paletos australianos, elegimos esta última pensando que al ser australiana nos gustaría al igual que varias películas procedentes de las Antípodas proyectada en Sitges los últimos años que cosecharon grandes críticas. Esta no será una de ellas.
Inner Demon nos presenta una historia de psicópatas que se dedican a raptar y asesinar tiernas jovencitas, con algún que otro tinte sobrenatural. Una historia bastante sobada y donde ves venir a la legua todo lo que va a ocurrir en pantalla. Alguna cosilla interesante tiene en el apartado visual, pero en general bastante anodina y decepcionante.


BASKIN (Can Evrenol, 2015)
Otra mala elección. La sinopsis de Baskin nos hacían presagiar grandes momentos de acción y locura e incluso la primera parte de la cinta es bastante entretenida presentándonos al grupo de policías turcos protagonistas. Luego nos enteramos que estaba basada en un cortometraje del mismo nombre y comenzamos a comprender lo alargado que está lo poco que nos cuentan en este largometraje. En muchas ocasiones, como en esta por ejemplo, si no tienes mucho que contar lo mejor sea no salir del formato corto.
La prometedora primera mitad de la película se queda en nada en el momento en que los protagonistas, junto al espectador, comienzan su particular y desagradable descenso a los infiernos... turcos.



EXTRAORDINARY TALES (NARRACIONES EXTRAORDINARIAS) (Raúl García, 2015)
Tras la presentación por parte de su director, Raúl García, nos dispusimos a ver Extraordinary Tales, película de animación que adapta cinco relatos de Edgar Allan Poe. Como suele pasar en este tipo de antologías, los hay muy buenos y otros no tan buenos. Lo más interesante de esta película es el hilo narrativo que va engarzando los diferentes segmentos realizados por varios directores y equipos, con diferentes estilos y técinas, además de tener la oportunidad de escuchar las voces de Christopher Lee, Bela Lugosi o Guillermo del Toro narrando algunos relatos. Destacaría dos segmentos: La Máscara de la Muerte Roja y El Corazón Delator, que no adaptaba el relato de Poe, sino la adaptación en cómic que realizara el gran dibujante Alberto Breccia.



TURBO KID (Anouk Whissell, François Simard, Yoann-Karl Whissell, 2015)
Parece que gustó bastante entre el público este pastiche de referencias del cine ochentero, pero a servidor no pudo dejarle más frío esta co-producción canadiense y neozelandesa.
Turbo Kid es una película post-apocalíptica de bajísimo presupuesto que busca la conexión nostálgica con el espectador a base de referencias ochenteras mal entendidas.
La película, que pretende ser graciosa, está repleta de chistes bastante mejorables y donde realmente funciona es cuando se deja llevar por el gore más cafre. Los más nostálgicos quizá destacarán la presencia de un envejecido, y casi irreconocible, Michael Ironside, que nos hace pensar en las penurias económicas que debe estar pasando para haber tenido la necesidad de participar en esta innecesaria película.
Si queréis ver películas malas con rollo ochentero, acudid a las fuentes originales, y encontraréis una gran oferta de películas y explotaciones post-apocalípticas, que al menos eran más honestas que este Turbo Kid al que se le ven mucho los hilos y su intención de agradar.



TWO THUMBS UP (Lau Ho-leung, 2015)
Para rematar una jornada bastante nefasta en cuanto a películas, acabamos viendo una comedia hongkonesa, pensando que iríamos a ver un thriller surcoreano. Para colmo, en la presentación a la que acudió Simon Yam, uno de sus actores, nos hicieron creer que veríamos una gran comedia de acción ya que según nos dijeron nadie hace cine de acción como el que se hace en Hong Kong.
Nos engañaron en parte, porque Two Thumbs Up es una comedia, muy blanquita eso sí, con ese humor oriental bastante particular, pero que acción, lo que se dice acción, apenas tiene y está bastante mal rodada.
La película adolece de un montaje extremadamente rápido y caótico que hace un flaco favor a la torpe presentación de sus personajes, y la trama, que tarda en arrancar, no soporta una película de más de hora y media, en la que en muchas ocasiones se estanca y no avanza en absoluto.
Además, para más inri, algunas de las escenas más graciosas son las escenas post-créditos.
Una gran decepción, sin duda.

Y esto es lo que dio de sí nuestra desafortunada tercera jornada en Sitges, en la que, debido a un retraso en la proyección bastante considerable, nos quedarnos sin poder ver Knock Knock, la última película de Eli Roth, con Keanu Reeves y Ana de Armas. En definitiva, un día plagado de elecciones nefastas y de películas bastante olvidables. Como nos comentaron festivaleros más veteranos, lo de las malas elecciones suele pasar bastante frecuentemente en Sitges.
Mañana volvemos con la cuarta, y última, entrega de las crónicas de Sitges.

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