jueves, 3 de abril de 2014

Nocturna 2014 calienta motores

23:20

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Desde la organización del Festival Internacional de Cine Fantástico de Madrid Nocturna, además de darnos a conocer el cartel de este año, obra de Manuel Bejarano, nos hacen llegar una nota de prensa en la que nos informan de los títulos que se podrán ver en la edición de este año, cuya segunda edición se celebrará del 26 de Mayo al 1 de Junio en los cines Palafox de Madrid, el mismo lugar que en su primera edición.



Tras una gran participación de cineastas que han hecho llegar a la organización cortometrajes y largometrajes desde todos los rincones del planeta, ya podemos dar a conocer algunos de los títulos, muchos de ellos inéditos en nuestro país, que se podrán ver en la edición de este año, entre ellos BENEATH, un intenso y claustrofóbico filme dirigido por Ben Ketai (30 días de oscuridad 2: Tinieblas); SILENT RETREAT, de Tricia Lee, nos cuenta como la protagonista es enviada a un retiro en el bosque para rehabilitarse y descubre que los hombres al frente del centro lavan el cerebro a las internas para conseguir su sumisión, y que hay algo verdaderamente extraño en ese bosque, SECOND COMING 3D, dirigida por Herman Yau (The Untold Story, The Legend is Born - Ip Man, Ip Man - The Final Fight) llegará desde Hong Kong para presentarnos una historia sobrenatural en la que oscuros secretos del pasado volverán en busca de venganza; CHIMÈRES, de Olivier Beguin, nos relatará cómo una transfusión desata una extraña atracción por la sangre en su protagonista. Y la secuela de una de las mejores películas de terror de la pasada década, WOLF CREEK 2, dirigida por Greg McLean, nos hará viajar de nuevo hasta el impresionante cráter australiano para relatarnos las nuevas andanzas del psicópata Mick Taylor.
Por su parte Nocturna Dark Visions, una de las secciones de más éxito de la pasada edición del festival, contará una vez más con las propuestas más innovadoras y transgresoras del fantástico como por ejemplo LORD OF TEARS, del director Lawrie Brewster, nos presentará la historia de un profesor de colegio torturado por pesadillas de su infancia con una extraña e indescriptible entidad: una figura vestida con ropas de la época victoriana con la cabeza de un búho. SOULMATE, el debut en la dirección de Axelle Carolyn, que obtuvo el premio a la mejor interpretación femenina en Fantasporto, nos ofrecerá una vuelta de tuerca a las historias de fantasmas. FRACTURED, la nueva película de Adam Gierasch, protagonizada por Callum Blue y Vinnie Jones, nos mostrará cómo un hombre, tras despertar de un coma, deberá enfrentarse a su antiguo jefe con el fin de librarse de las garras del diablo y así de una condena eterna.





Nocturna Madness, la sección más divertida y sangrienta del Festival, presentará títulos como PINUP DOLLS ON ICE, un slasher dirigido por Geoff Klein y Melissa Mira que nos garantizará sangre, erotismo y risas a través de la historia de una pinups que son contratadas para realizar un espectáculo en un aislado campamento en el que se verán acosadas por un obseso homicida. En APRIL APOCALYPSE, de Jarret Tarnol, veremos cómo, tras sufrir un accidente de coche, un joven despertará en medio de un apocalipsis zombie teniendo que luchar contra las hordas de no-muertos para salvar a su amada.



Fuera de competición, la sección Nocturna Panorama, acogerá de nuevo las mejores y más interesantes producciones internacionales de género fantástico. THE STATION (BLUTGLETSCHER), primer largometraje del alemán Marvin Kren, que sorprendió en 2010 con su mediometraje zombie Rammbock, que en esta ocasión nos trasladará a una estación climatológica cercana a un glaciar del que mana un extraño líquido rojo que terminará obligando a los científicos a luchar por sus vidas. FOUND, un filme transgresor y arriesgado, dirigido por Scott Schirmer, que ha cosechado ya numerosos galardones y que nos presentará a un curioso muchacho, obsesionado con el terror, que descubre que su hermano es un asesino en serie.

Estos son los detalles que os podemos adelantar hasta ahora, a la espera de conocer más títulos de las diferentes secciones, así como los filmes de inauguración y clausura e invitados.
Tenéis mucha más información en www.nocturnafilmfestival.com

9 comentarios :

  1. Sr. Arriola, celebro que haya convencido a sus compañeros de podcast para dedicar un programa a conmemorar el septuagésimo quinto aniversario del hombre murciélago. Voy a rendirle mi particular homenaje dándole una razón por la que soy fan de Batman. Esa razón no es otra que Knightfall: La caída del murciélago.

    Años noventa. Ni Internet, ni redes sociales. Además, a diferencia de La muerte de Superman, esta historia no trascendió a los medios de comunicación (al fin y al cabo, no muere Batman).

    Un pobre inocente de ocho años de edad ve un atractivo tomo de ediciones Zinco en un kiosco en el que aparece Batman en la portada luchando contra una especie de luchador de pressing catch. El pobre inocente se pone a dar el coñazo a su padre hasta que consigue que le compre un carísimo tebeo (que costaba más de mil pesetas de las de 1993). Para el niño, el principal atractivo del cómic no era otro que su grosor, el mayor número de historias que cabían en sus páginas. Todavía no existía el concepto de tapa dura, ni el de novela gráfica, y además a estos tomos se de les se despegaban las páginas. Daba igual. Era un cómic de Batman muy gordo. Eran muchos tebeos de Batman juntos. El padre del inocente es un santo varón y se lo compra a pesar de la resistencia materna.

    El pobre inocente llega a su casa ansioso por leer el tebeo. No lo lee en la cama. Se sienta en la silla y lo lee en la mesa, con el flexo. No lo lee, lo devora. El niño por fin abre el tomo y se encuentra con que unos matones de poca monta echan a patadas al Acertijo, que lleva un brazo en cabestrillo. Primera sorpresa. El Acertijo es un villano o supervillano, que son más temibles que los simples cacos. Están por encima en el escalafón de los malos. De toda la vida. Mientras tanto, un Batman magníficamente dibujado por Graham Nolan (el mejor Nolan que ha tenido Batman) lucha contra Luciérnaga en un zoo en llamas.

    El siguiente número, titulado Morir de risa, está dibujado por Jim Amparo. El niño queda enamorado del dibujo de Jim Amparo. Nunca ha visto y nunca verá una representación más perfecta y auténtica de Batman. Ése será su Batman para siempre. Y su Comisario Gordon. Y su Joker. Y su Espantapájaros. Todavía no sabía quiénes eran Bullock y Montoya, pero allí estaban.

    Batman empieza el segundo cómic del tomo hecho polvo tras la batalla contra Libélula. Los guionistas empiezan a presentar un Batman, cansado, hecho polvo, casi desagando, un Batman roto… Pero no adelantemos acontecimientos. En este número Batman conduce su Batmóvil y le pega una paliza de categoría al Joker. Antes, Batman ha sido envenado por el gas del Espantapájaros y alucina viendo al Joker matar a Robin, a Jason. ¿Jason? ¿Qué Robin es ése? El niño sabía que Robin siempre había sido Dick Grayson. También sabía que en los dibujos a Bruce Wayne lo llamaban Bruno Díaz y a Robin Ricardo Tapia. ¿Quién era Jason? Primer misterio. “No… No es real. Jason ya está muerto”. Toma ya. Robin no es Dick Grayson. Era un tal Jason y encima está muerto. Robin muerto. Así, sin más. Robin, el de Batman, muerto. Los superhéroes también mueren. Primero Superman y ahora Robin. Y lo de Robin no había salido en las noticias, o por lo menos, el padre del niño, no se había enterado y no se lo había contado.

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    1. La historia continúa, y el dibujo cambia. Vuelve Nolan. La siguiente historia es tremenda. Claustrofóbica. Agobiante. Batman salvando al alcalde de morir ahogado en unas alcantarillas. Una voz en off explicando todo. El niño no sabe quién es Frank Miller. No sabe que está todo inventado. No sabe que años más tarde disfrutará como un enano con Frank Miller. Sólo sabe que parece que está sumergido, ahogándose con Batman y el alcalde. Sabe que la cara de agotamiento del alcalde, con ojeras y sin afeitar es real. Es como si Batman durmiera también al niño con su spray antes de envolverlo en su capa con el alcalde y cargara con los dos hasta la superficie. Batman va contando los minutos de aire que le quedan en los pulmones, cómo con cada esfuerzo sus fuerzas se agotan. Pero es Batman. Lo salva. Salva al alcalde, salva al niño que está leyendo el cómic y salva a todo el que haga falta. Pero no es un triunfo como el de las películas. No suena la música mientras que el héroe posa y su capa hondea al viento. Batman acaba exhausto y a penas se tiene en pie. “Habíamos perdido la esperanza.” “Él no la perdió.” “¿Quién, Alcalde? ¿Quién no la perdió?” “Batman. No sabe qué significa rendirse”.

      Para Batman todavía no ha terminado la noche. Está mareado y se dispone a descansar en una azotea cuando le sorprenden los secuaces de un tal Bane. Un tipo brutote de aspecto simiesco, que le rompe una costilla. Un calvo amante de los cuchillos, al que tiende una trampa quitándose la capa y la capucha. El niño se cabrea. Le molesta mucho que jueguen con esas cosas. ¿Y si te ven, Batman? ¿Tú quieres que todo el mundo se entere de quién eres o qué? Las identidades secretas de los superhéroes son sagradas para un niño. Pero bueno. Ésta se la perdona el niño a Batman, que el pobre Batman está teniendo una noche complicada. Además el propio Batman se ha quedado encantado con lo bien que le ha salido la jugada: “A pesar del dolor… a pesar del cansancio… eso estuvo bien”. El último de los matones de Bane es un halconero. El halconero empieza poniéndose chulito, pero Batman, con su último aliento, le cose a golpes. El niño se queda impresionado por la fuerza de una viñeta en la que Batman, furioso, aporrea al halconero mientras sangra por la nariz y sus nudillos atraviesan la gamuza de los guantes. “¡Bane! ¿Quién es? ¿Qué quiere? ¡Respóndeme!”.

      Por fin. La noche ha terminado. Batman llega a casa, se pone una bata de lord inglés encima del bat-traje y busca a Alfred. Sube de la bat-cueva a la mansión Wayne para encontrarse con que Alfred está inconsciente… y no está solo. Imagen icónica grabada en la retina del niño.

      Bane. Un malo. Un malo nuevo. El de la portada del tomo. El niño se da cuenta de que no había dado mucha importancia a la portada del tomo hasta ese momento. El tal Bane es una mole, temible. Y, lo peor de todo, lo sabe. “Tú… sabes quién soy”.

      El niño está muy preocupado. Nos han pillado, Batman –piensa-. Las identidades secretas de los superhéroes son sagradas. Hay que protegerlas cueste lo que cueste. Ya nos la habíamos jugado con el truco de la capa y la capucha que has hecho antes al calvo de los cuchillos, pero esto… Esto tiene difícil remedio. Bueno. A ver si, al final, el tal Bane muere y nos quitamos de líos –piensa y desea el niño, como cada vez que algún personaje, villano o no, descubre la identidad de un héroe-.

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    2. Bane le cuenta su vida a Batman y se inyecta un chute de veneno. Parece que Batman sabe de que va el tema ése del veneno, y la cara de pavor que pone no tranquiliza nada al niño. Después de la charla con Bane, Batman se pone la máscara otra vez –afortunadamente, piensa el niño- y se lanza a por Bane. “Pero esta vez es diferente.” “Esta vez no hay…” “Esperanza.” El niño de ocho años asiste a un espectáculo desolador, en el que Bane pega una paliza a Batman en la batcueva mientras que los pensamientos de Batman que reproduce una voz en off son patéticos y deprimentes. Cada golpe le duele al niño más que si se lo estuvieran dando a él. Mientras tanto, Alfred va a buscar a Robin, que tampoco es el Dick Grayson de toda la vida. ¿Cuántos Robins hay? Pero ahora mismo eso no importa al niño, tal y como están las cosas, no hay tiempo para preocuparse por Robin.

      En ese momento, en ese preciso momento, entra la madre del niño en su habitación. El niño debía de llevar demasiado rato sospechosamente tranquilo, sin molestar ni armar follón. La madre probablemente estaba mosqueada y pregunta al niño qué esta haciendo. “Leer esto”. “Leer no, lo estás devorando”. El niño sólo quiere seguir leyendo. No va a justificarse ni a dar explicaciones. “Mamá, están matando a Batman, le están dando una paliza, está roto, está acabado, tenemos que hacer algo, mamá.” Evidentemente, el niño no le dice nada de eso a su madre, que probablemente se ha sorprendido por la cara de susto que tiene su hijo. Por fin, la madre sale de la habitación y el hijo puede seguir leyendo.

      Lo que sigue es lo último que hubiera imaginado el niño que iba a leer en el cómic que unas horas antes había pedido a su padre insistentemente que le comprara. Bane, triunfante, arroja a un Batman roto a las calles de Gotham desde lo alto de un edificio. Curiosos y policías rodean al héroe, que yace en un charco de sangre. Al niño le dan ganas de llorar. Se acabó. Y ahora, ¿qué? ¿Cómo salimos de ésta? Cualquiera de los que están rodeando a Batman puede quitarle la máscara. Está indefenso y medio muerto en medio de la calle.

      Alfred. Bendito Alfred y su bendita ambulancia. Robin quiere llevarlo a un hospital, pero Alfred le explica que ha reparado el cuerpo del amo Bruce en innumerables ocasiones. Si lo llevas a un hospital, se sabrá que Bruce Wayne es Batman. “Salvarás su cuerpo, cierto, pero habrás matado al hombre”. Toma ya. Grabado a fuego. Los diálogos, las imágenes, para el resto de su vida. Bruce Wayne despierta entablillado, entubado, roto, deprimido.

      Destrozan el Porsche para dar una coartada que explique cómo Bruce Wayne ha podido sufrir esas heridas. Bien hecho, todo lo que sea proteger la identidad secreta está bien hecho. Alfred manda a Robin a por no sé qué droga, Bane toma el control de Gotham… Subtramas sin importancia.¿Cómo está Batman? Está vivo. Mientras hay vida, hay esperanza, piensa el niño. Y más en los cómics.

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    3. El niño asiste entonces a un relevo en el manto del murciélago. A rey muerto, rey puesto. Un rubito llamado Jean Paul Valley, del que el niño no había oído hablar en su vida es el nuevo Batman. El viejo Batman está paralítico. El Bruce Wayne de toda la vida. Ya es mala suerte. Al niño le gustaba más Bruce Wayne. Tampoco es que hubiera tenido ocasión de conocerle mucho, pero el Batman bueno, el de siempre, era Bruce Wayne. Ahora que el niño empieza a leer cómics de Batman, van y se lo cambian. Una faena bien gorda.

      El tomo nos deja a un nuevo Batman repartiendo leña a diestro y siniestro y discutiendo con un Robin tiquis miquis que cada vez le cae peor al niño. Tampoco le gusta el rubito, el niño quiere al Batman de siempre. Además el nuevo Batman dibuja y se construye unos guantes con garras. Ya estamos cambiando más cosas. Por lo menos parecía que iban a mantener el traje. Si nadie te decía que ahí debajo estaba el Jean Paul Valley, podías pensar que era el Batman de siempre. Pero no. Tampoco el traje. Guantes nuevos para hacer más daño a los malos. Con dedos en forma de arpones. El final del tomo dejaba todo bastante abierto, con el pobre Bruce acaba en un avión privado con una espectacular Catwoman que se ha colado sin ser vista por la tripulación.


      Primero la muerte de Superman, y ahora esto. El niño piensa que todo esto tiene que tener remedio, que de alguna manera Batman se recuperará y volverá a andar y todo volverá a la normalidad, que el rubito ni es Batman ni es nada, que nunca había oído hablar de él y que todo esto será temporal… o eso espera. El niño tiene que decidir si va a mantener en secreto todo lo que ha descubierto leyendo ese tomo. Si va a seguir jugando con sus muñecos de Batman y con su disfraz de Batman sin contar nada de lo que ha pasado a su hermano o a sus primos. Si va a guardar el secreto hasta que vuelva el Batman de siempre, porque volverá. La gente no tiene por qué enterarse de que le han partido la espalda y está en silla de ruedas. El niño piensa si podrá pedirse a Batman y jugar sin tener que ir en silla de ruedas o sin explicar que, en realidad, es Jean Paul Alley.

      También piensa que nunca había imaginado al ver el tomo en el estante del kiosko que se iba a llevar semejante disgusto, que iba a sufrir tanto, que lo iba a devorar entero ese mismo día, que iba a conocer a un tal Bane que le iba a dar a Batman la paliza de su vida, que iba a descubrir que había varios Robins, que a uno de ellos lo habían matado, que Batman iba a salvar al alcalde en un capítulo trepidante, iba a enfrentarse a un pirómano en un zoo y le iba a pegar una paliza al Joker. El niño había terminado el cómic y no iba a poder dormir bien esa noche, pero tenía muy claro lo que iba a hacer el día siguiente: volver a leerlo.

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  2. Tengo una pregunta para el especialista en el catálogo de lanzamientos en blue ray y fan declarado del desgraciado y sufridor trepamuros marvelita. En USA salió a la venta la semana pasada el pack recopilatorio de las dos temporadas que tuvo la serie de animación Spectacular Spider-Man.

    Recuerdo haber visto algunos capítulos que me llamaron la atención cuando la emitió el canal infantil de TVE. Me pareció una aproximación fresca del personaje, que parecía seguir el formato típico de las series de institutos americanos, introducía muchos personajes y su diseño era atractivo. La cancelaron cuando Disney compró Marvel.

    ¿La ha visto el Sr. Menor? ¿Cuenta con su aprobación? ¿Considera que es fiel al cómic? ¿Sigue una línea más Ultimate, respeta el canon clásico o ni una cosa ni la otra?

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  3. ¿Alguno de los integrantes de Apocallipsis Friki ha leído el cómic Némesis de Mark Millar? ¿Lo recomendáis, aunque sea por el dibujo de Steve McNiven?

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  4. ¿Para cuándo un especial sobre The Flash? Porque como esperéis a que hagan una película...
    ¿No podéis utilizar como excusa algún aniversario para dedicar un programa al velocista escarlata?
    ¿Fue la complicada vida familiar de Barry Allen lo que llevó a DC a matar el personaje en Crisis on Infinite Earths?
    ¿Por qué en lugar de empezar de cero, como hicieron con Superman, Batman y Wonder Woman, decidieron que heredara el traje rojo un sobrino político que obtuvo sus poderes de forma poco original? ¿Fue un ingenioso giro de guión que a Wally le tocara la lotería?
    ¿Es todavía hoy la serie televisiva de Flash la mejor que ha habido dedicada a un Superhéroe?
    ¿Cuáles son vuestros cómics favoritos del relámpago humano? ¿La etapa de Geoff Johns? ¿Qué tal le ha sentado al personaje el reboot de The New 52?
    ¿Qué opinión os merece su galería de villanos? ¿Qué enemigos tiene aparte de velocistas perversos, gorilas y sucedáneos de Mr. Freeze?

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  5. Cuando era muy pequeño, sólo veía películas de dibujos animados. Las películas se dividían en dos categorías: de mayores y de dibujos. Las películas de dibujos eran para niños y las que no eran de dibujos eran para mayores. Así de simple. Los sábados por la mañana salíamos del videoclub Première con dos películas, una para los mayores y otra para los niños. Luego uno se sorprende al descubrir que hay películas que mezclan actores reales y dibujos animados (Mary Poppins, La bruja novata, Quién engañó a Roger Rabbit…) y llega a la única conclusión posible: también hay películas para niños y mayores.

    Recuerdo que fue en la época en la que no había visto todavía muchas películas de acción real, cuando sólo veía dibujos y, como mucho, películas para niños y mayores. Recuerdo que estaba en la cama de mis padres, frente a la única televisión que teníamos, una Grundig con más culo que Kim Kardashian. Muy ocupada debía de estar mi madre y muy pequeño debía de ser mi hermano, porque no era nada normal que me dejaran solo delante de la pantalla viendo cualquier cosa. En la televisión acaba de empezar una película en la que unos astronautas vagaban por el espacio, y el que parecía el jefe de aquella tripulación estaba hablando solo mientras que sus compañeros dormían en unos compartimentos de la nave espacial.

    Allí estaba yo fascinado, intrigado, deseando que no se acordaran de mí y me mandaran a la cama, a la bañera, a cenar o a hacer cualquier otra cosa. Cada vez con la boca más abierta, absorto en una historia sobre un planeta en el que estaba todo al revés y los monos dominaban a los humanos. Entonces llegó mi padre. No me regañó ni me mandó a la cama, ni al baño, ni a la cocina ni mi habitación. Me preguntó que qué estaba viendo. Yo no tenía ni idea de lo que estaba viendo. Le expliqué que el señor rubio de la barba era un astronauta que había aterrizado en un planeta lleno de monos, que los monos eran malos y cazaban a los humanos. Le hizo gracia, y en seguida me dijo “pero si estás viendo El planeta de los simios”. Y se quedó a ver conmigo el final, porque ya estaba terminando.

    Y así, sin tener ni idea de qué iba el asunto, llegué a la escena de la playa. No podía creerlo. Mi padre me explicaba que era su planeta, que estaba en la Tierra pero en el futuro, que el planeta había quedado destruido por las guerras. No daba crédito. No podía entenderlo. ¿Cómo podía terminar así una película? ¿Cómo podía acabar mal? ¿Qué iba a hacer ahora el astronauta? Uno de los mejores finales de la historia del cine si no el mejor. Fantástico. Y cuando lo vi lo odié. No podía entender cómo podían dejar así las cosas. Después de todo lo que habíamos pasado, cuando ya parecía que se libraba de los monos malos, toma Estatua de la Libertad.

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  6. Tengo una pregunta para Daniel, el experto en manga y anime:

    ¿Recomienda Vd. Cibercafé a la deriva?

    ¿Qué puede decirme de la editorial Milkyway Ediciones? ¿Cree que existe algún riesgo de que no la publiquen entera?

    ¿Esperaría Vd. a que publicaran los siete volúmenes para hacerse con la colección completa?

    ¿Le sorprende que hayan publicado antes esta obra que Aku no Hana, que empezará a publicar Norma en octubre?

    ¿Le atrae más alguna de las dos?

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