sábado, 18 de marzo de 2017

Unboxing Batman

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jueves, 9 de marzo de 2017

Marvel Iron Fist


Hemos tenido la oportunidad, gracias a Netflix, de poder ver los primeros seis episodios de Iron Fist o Puño de Hierro, como le hemos conocido durante toda la vida.
La nueva serie dedicada al Universo Marvel dentro de Netflix que se estrena en España y en el resto del mundo el próximo 17 de Marzo.
A continuación os doy a conocer mis primeras impresiones de lo que me han parecido estos seis episodios, a falta de ver los siete episodios restantes.
Antes de nada, he de confesar que me ha gustado muchísimo más que Luke Cage, que se me hizo demasiado aburrida y parsimoniosa.
Tampoco soy un gran fan del personaje ni conozco demasiado de su origen, aunque reconozco que disfruté mucho en su día de sus aventuras ochenteras junto a Power Man en los tebeos en los que ambos compartían cabecera.
En cuanto a la serie televisiva, en estos primeros episodios se nos presenta al elenco de personajes protagonistas, encabezado por Danny Rand, interpretado por Finn Jones, al que le secundan los hermanos Joy y Ward Meachum, interpretados por Jessica Stroup y Tom Pelphrey respectivamente y, por supuesto, Colleen Wing, interpretada por la actriz de rasgos asiáticos Jessica Henwick.
Por supuesto, y como no podía ser de otra forma, también harán acto de presencia otros personajes que ya hemos podido ver anteriormente en el resto de series de Netflix, dando cohesión a este pequeño Universo Marvel que desde hace unos años se está gestando en la plataforma de streaming y que tendrá su culminación en la anunciada serie de Los Defensores.
Lo que más me ha gustado de esta nueva serie ha sido, sin lugar a dudas, ese regustillo de aventura pulp y de artes marciales tan atractivo, sin dejar de lado las intrigas empresariales, por supuesto.
Y es que el gran acierto de Iron Fist, al menos en mi humilde opinión, ha sido el de crear unos personajes secundarios incluso más interesantes que el personaje protagonista.
De esta manera, he llegado a disfrutar mucho más con las tramas de Colleen Wing y la de los hermanos Meachum que con la del pobre e ingenuo Danny, que no deja de ser el típico pez fuera del agua que intenta recuperar a marchas forzadas sus años perdidos alejado de la civilización.
Otro de los puntos a destacar, y no sé si ha sido impresión mía, pero como el resto de las series de Netflix siempre suelen tener una historia que abarca los trece episodios, en Iron Fist se han ido presentando diferentes situaciones y tramas que más o menos se han ido cerrando y presentando a nuevos personajes y dando lugar a otras historias que se desarrollarán, espero, en los siguientes episodios.
Todo este rollo que nos has contado está muy bien, diréis, ¿pero que pasa con la acción y los poderes de Iron Fist? Pues tranquilos, que los poderes (o el poder) de Danny Rand está muy bien reflejado en pantalla, y las escenas de acción aunque no están del todo mal, si que parece que les falte algo de nervio o velocidad en el montaje para que la acción resulte mucho más fluida y el espectador se meta mucho más en la narración. En este aspecto Daredevil le sigue dando sopas con hondas al resto de series de Marvel Netflix.
De momento, y a falta de ver el resto de la serie, me lo he pasado en grande viendo estos seis primeros episodios que, me han resultado bastante entretenidos, aún teniendo todos una duración cercana a la hora, así que os recomiendo Iron Fist, si sois fans del personaje y si os gustan las historias pulp con presencia de personajes que dominan ciertas artes marciales ancestrales.
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jueves, 23 de febrero de 2017

T2 Trainspotting (Danny Boyle, 2017)


Danny Boyle es un director al que le tengo bastante aprecio. Siempre intento mirar sus películas con interés porque al menos sé que me van ofrecer algo diferente a lo establecido, al menos en lo visual y en lo narrativo. De sus últimos trabajos disfruté mucho con 127 horas, y algo menos con Trance. Confieso que Steve Jobs la tengo aún pendiente.
Le tenía algo perdida la pista a su trayectoria reciente, por eso desconocía por completo que fuese a encargarse de una secuela de Trainspotting, película de culto que en su día marcó a toda una generación de jovencitos impresionables y que era todo una carta de amor al consumo de heroína.
Reconozco que yo fui uno de esos jovencitos, y aunque nunca llegué a darle a la aguja como el amigo Renton, si que me pegó fuerte y no alcanzo a recordar las veces que pude ver la película, siendo una de las primeras, y pocas, películas que llegué a comprar en VHS, porque me flipó y porque regalaban un póster. La cinta de VHS aún la tengo por ahí, el póster a saber dónde acabaría...
Historia de Abuelo Cebolleta aparte, confieso que sentía cierta curiosidad por ver esta secuela que, aparentemente adapta bastante libremente Porno, la novela de Irvine Welsh. No he leído la novela, ni creo que lo haga, pero por lo que parece y según me han comentado no es demasiado fiel a la obra de Welsh, que por cierto vuelve a hacer un cameo en esta segunda parte, interpretando el mismo papel que en la primera.
El encargado de adaptar la novela de una manera un tanto peculiar, ha sido John Hodge, colaborador habitual de Boyle, que firma un guión de lo más anodino, cuya única intención es rendir tributo a la película original de 1996, sin aportar nada nuevo a unos personajes desdibujados en una endeble trama argumental que no llega a mantener el interés del espectador en ningún momento.
Puede que el problema de T2 Trainspotting es que nos ha llegado veintiún años tarde, y obviamente ni los personajes ni los actores son ya aquellos jovencitos cuyas peripecias nos resultaban divertidas a mediados de los noventa y que ahora, ya cuarentones, nos resulten bastante patéticos. O quizá el problema radique en que estos personajes no daban para contar nada más y esta secuela resulte totalmente innecesaria.
En un primer momento resulta hasta entrañable reencontrarte con unos personajes que conociste de joven, y con los que te lo pasaste bien, y ver que no han cambiado en absoluto y mantienen la misma mentalidad que hace veinte años, pero es triste comprobar que se han quedado anclados en el pasado, es más se han quedado anclados en los fotogramas de la Trainspotting de 1996.
De hecho T2 es prácticamente un calco de la película original, con excesivos homenajes visuales y musicales, donde se nos cuenta más o menos lo mismo que entonces, y con un Boyle que ha optado por mantener prácticamente ese mismo estilo visual y narrativo tan noventero de la primera parte.
A pesar de todo lo comentado, y si bien T2 tiene algún que otro momento interesante que merece la pena destacar, para el que esto suscribe esta secuela ha supuesto toda una decepción, y eso que no tenía ningún tipo de expectativas puestas sobre la película.
En lugar de contarnos una historia más elaborada, sus responsables han optado por un reencuentro nostálgico de unos viejos amigos que se reúnen tras veintiún años sin verse, y donde seguramente se lo hayan pasado en grande recordando los buenos viejos tiempos.
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jueves, 2 de febrero de 2017

Resident Evil: El capítulo final (Paul W.S. Anderson, 2016)


Como bien reza el título llegamos al capítulo final de Resident Evil, una franquicia basada en un videojuego, que a lo largo de quince años nos ha deparado seis películas de desigual calidad.
Paul W.S. Anderson y su esposa Milla Jovovich han estado desde 2002 al pie del cañón y justo esta semana se estrena en nuestro país la última entrega de la franquicia con la que, suponemos, se cierra la historia.
Durante todos estos años las películas de Resident Evil han sabido encontrar a un público fiel, que no es necesariamente fan de los videojuegos, pero que si ha mantenido a flote una franquicia que ha ofrecido al espectador historias de acción que han coqueteado tímidamente con géneros como el terror o el post-apocalíptico.
En esta nueva entrega, Alice, la protagonista de la historia decide acabar de una vez por todas con la malvada Corporación Umbrella y con su máximo responsable: el doctor Isaacs, interpretado por Iain Glen, conocido sobre todo por su papel de Ser Jorah Mormont en la exitosa Juego de Tronos, sin duda el pagafantas más famoso de la historia de la televisión.
Escena de acción tras escena de acción, todas ellas espectaculares dicho sea de paso, la historia irá avanzando mientras acompañamos a Alice en su ansiada y esperada venganza, al tiempo que vamos descubriendo más detalles de a lo que ha quedado reducido el mundo tras la propagación del Virus T. Un mundo post-apocalíptico, árido y peligroso, donde criaturas y monstruos de todo tipo, incluidos sus representativos zombies, hacen la vida imposible a los escasos supervivientes que sobrevivieron al apocalipsis-interruptus que se nos prometió, y nunca llegó, en el espectacular final de la quinta entrega.
Los fans de la franquicia, que haberlos y haylos, disfrutarán con esta última entrega donde Paul y Milla nos vuelven a ofrecer un producto de consumo de cuidada factura, que busca entretener al espectador sin ninguna pretensión.
Puede que Resident Evil: El capítulo final nunca llegue a ser considerada como una gran película, tampoco creo que lo busque, pero al menos cumple su función de entretener y de dar por fin, tras quince largos años, un desenlace bastante satisfactorio a la historia de Alice, Umbrella y el Virus T.
Ha llovido ya bastante desde que hace cinco años, en Apocalipsis Friki, le dedicáramos a la franquicia un programa especial donde repasábamos y comentábamos las cinco entregas estrenadas hasta la fecha. Si lo escucháis, puede serviros como recordatorio si decidís acudir al cine a ver la última entrega que se estrena este viernes en las salas de cine del territorio español.
Así que ya sabéis, franquicia que termina, o al menos eso parece, que ya sabemos como es esto y habrá que ver siempre cómo funciona en taquilla, que por otra parte no engaña al espectador y da lo que promete: zombies, efectos especiales bastante correctos y escenas de acción bastante chulas, que como punto negativo pequen de un montaje quizá demasiado rápido y confuso, lo que puede que te haga perderte un poco y no te enteres bien de lo que está ocurriendo en pantalla.
Por lo demás entretenida y se deja ver, que en estos tiempos que corren, ya es bastante.
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